Si alguien nos hubiera avisado hace un año de lo que acabaría por hacerse realidad de la manera más providencial posible este sábado a las 10.30 de la mañana, no hubieramos dado crédito alguno.
Dios existe, sobre todo, allá donde muchas veces no nos atrevemos a mirar… Esta bajo este puente que nos proteje … en el padre para el huérfano, en la compañía para el que está solo, en libertad para el oprimido… es consuelo abundante para los que están excluidos… Dios es hermosísimo.
Un Dios que fundamenta su ser en el otro, en la persona, en su necesidad… que nos acoge amorosamente y descubre nuestras necesidades más básicas. Un Dios que abraza, que toca, que calienta, que susurra, que mira, que alimenta, que anima, que vivifica, que nos acompaña…
Hoy debajo del Puente Cancha ademas de compartir un plato de comida, todos seremos testimonio de ese Dios, seremos buena noticia.
Gracias a todos, por acompañarnos hoy 07… recuerden nos juntamos el 21 de noviembre
El Rosario es también un itinerario de anuncio y de profundización, en el que el misterio de Cristo es presentado continuamente en los diversos aspectos de la experiencia cristiana. Es una presentación orante y contemplativa, que trata de modelar al cristiano según el corazón de Cristo. Efectivamente, si en el rezo del Rosario se valoran adecuadamente todos sus elementos para una meditación eficaz, se da, especialmente en la celebración comunitaria en las parroquias y los santuarios, una significativa oportunidad catequética que los Pastores deben saber aprovechar. La Virgen del Rosario continúa también de este modo su obra de anunciar a Cristo. La historia del Rosario muestra cómo esta oración ha sido utilizada especialmente por los Dominicos, en un momento difícil para la Iglesia a causa de la difusión de la herejía. Hoy estamos ante nuevos desafíos. ¿Por qué no volver a tomar en la mano las cuentas del rosario con la fe de quienes nos han precedido? El Rosario conserva toda su fuerza y sigue siendo un recurso importante en el bagaje pastoral de todo buen evangelizador.
Vaticano, 16 octubre del año 2002, inicio del vigésimo quinto de mi Pontificado.
En libertad únete en oración. Faltan muy pocos días para que comience el Mes de María y ya estamos viviendo el tiempo de nuestra Asamblea. Queremos invitarte a peregrinar esta etapa contemplando a Cristo con María en la oración del Rosario nos reuniremos los días sábados a partir del 14 de noviembre a las 18.30 Hrs. antes de nuestra misa comunitaria, te esperamos.
Cristo nos ha invitado a dirigirnos a Dios con insistencia y confianza para ser escuchados:«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá» (Mt 7, 7).El fundamento de esta eficacia de la oración es la bondad del Padre, pero también la mediación de Cristo ante Él (cf. 1 Jn 2, 1) y la acción del Espíritu Santo, que «intercede por nosotros» (Rm 8, 26-27) según los designios de Dios. En efecto, nosotros «no sabemos cómo pedir» (Rm 8, 26) y a veces no somos escuchados porque pedimos mal (cf. St 4, 2-3).
Para apoyar la oración, que Cristo y el Espíritu hacen brotar en nuestro corazón, interviene María con su intercesión materna. «La oración de la Iglesia está como apoyada en la oración de María». Efectivamente, si Jesús, único Mediador, es el Camino de nuestra oración, María, pura transparencia de Él, muestra el Camino, y «a partir de esta cooperación singular de María a la acción del Espíritu Santo, las Iglesias han desarrollado la oración a la santa Madre de Dios, centrándola sobre la persona de Cristo manifestada en sus misterios». En las bodas de Caná, el Evangelio muestra precisamente la eficacia de la intercesión de María, que se hace portavoz ante Jesús de las necesidades humanas: «No tienen vino» (Jn 2, 3).
El Rosario es a la vez meditación y súplica. La plegaria insistente a la Madre de Dios se apoya en la confianza de que su materna intercesión lo puede todo ante el corazón del Hijo. Ella es «omnipotente por gracia», como, con audaz expresión que debe entenderse bien, dijo en su Súplica a la Virgen el Beato Bartolomé Longo.Basada en el Evangelio, ésta es una certeza que se ha ido consolidando por experiencia propia en el pueblo cristiano. El eminente poeta Dante la interpreta estupendamente, siguiendo a san Bernardo, cuando canta: «Mujer, eres tan grande y tanto vales, que quien desea una gracia y no recurre a ti, quiere que su deseo vuele sin alas».En el Rosario, mientras suplicamos a María, templo del Espíritu Santo (cf. Lc 1, 35), Ella intercede por nosotros ante el Padre que la ha llenado de gracia y ante el Hijo nacido de su seno, rogando con nosotros y por nosotros.
Vaticano, 16 octubre del año 2002, inicio del vigésimo quinto de mi Pontificado.
En libertad únete en oración. Faltan muy pocos días para que comience el Mes de María y ya estamos viviendo el tiempo de nuestra Asamblea. Queremos invitarte a peregrinar esta etapa contemplando a Cristo con María en la oración del Rosario nos reuniremos los días sábados a partir del 14 de noviembre a las 18.30 Hrs. antes de nuestra misa comunitaria, te esperamos.
La espiritualidad cristiana tiene como característica el deber del discípulo de configurarse cada vez más plenamente con su Maestro (cf. Rm 8, 29; Flp 3, 10. 21). La efusión del Espíritu en el Bautismo une al creyente como el sarmiento a la vid, que es Cristo (cf. Jn 15, 5), lo hace miembro de su Cuerpo místico (cf. 1 Co 12, 12; Rm 12, 5). A esta unidad inicial, sin embargo, ha de corresponder un camino de adhesión creciente a Él, que oriente cada vez más el comportamiento del discípulo según la ‘lógica’ de Cristo: «Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo» (Flp 2, 5). Hace falta, según las palabras del Apóstol, «revestirse de Cristo» (cf. Rm 13, 14; Ga 3, 27).
En el recorrido espiritual del Rosario, basado en la contemplación incesante del rostro de Cristo –en compañía de María– este exigente ideal de configuración con Él se consigue a través de una asiduidad que pudiéramos decir ‘amistosa’. Ésta nos introduce de modo natural en la vida de Cristo y nos hace como ‘respirar’ sus sentimientos. Acerca de esto dice el Beato Bartolomé Longo: «Como dos amigos, frecuentándose, suelen parecerse también en las costumbres, así nosotros, conversando familiarmente con Jesús y la Virgen, al meditar los Misterios del Rosario, y formando juntos una misma vida de comunión, podemos llegar a ser, en la medida de nuestra pequeñez, parecidos a ellos, y aprender de estos eminentes ejemplos el vivir humilde, pobre, escondido, paciente y perfecto».
Cristo es el Maestro por excelencia, el revelador y la revelación. No se trata sólo de comprender las cosas que Él ha enseñado, sino de ‘comprenderle a Él’. Pero en esto, ¿qué maestra más experta que María? Si en el ámbito divino el Espíritu es el Maestro interior que nos lleva a la plena verdad de Cristo (cf. Jn 14, 26; 15, 26; 16, 13), entre las criaturas nadie mejor que Ella conoce a Cristo, nadie como su Madre puede introducirnos en un conocimiento profundo de su misterio.
El primero de los ’signos’ llevado a cabo por Jesús –la transformación del agua en vino en las bodas de Caná– nos muestra a María precisamente como maestra, mientras exhorta a los criados a ejecutar las disposiciones de Cristo (cf. Jn 2, 5). Y podemos imaginar que ha desempeñado esta función con los discípulos después de la Ascensión de Jesús, cuando se quedó con ellos esperando el Espíritu Santo y los confortó en la primera misión. Recorrer con María las escenas del Rosario es como ir a la ‘escuela’ de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje.
Una escuela, la de María, mucho más eficaz, si se piensa que Ella la ejerce consiguiéndonos abundantes dones del Espíritu Santo y proponiéndonos, al mismo tiempo, el ejemplo de aquella «peregrinación de la fe», en la cual es maestra incomparable. Ante cada misterio del Hijo, Ella nos invita, como en su Anunciación, a presentar con humildad los interrogantes que conducen a la luz, para concluir siempre con la obediencia de la fe: « He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra » (Lc 1, 38).
Vaticano, 16 octubre del año 2002, inicio del vigésimo quinto de mi Pontificado.
En libertad únete en oración. Faltan muy pocos días para que comience el Mes de María y ya estamos viviendo el tiempo de nuestra Asamblea. Queremos invitarte a peregrinar esta etapa contemplando a Cristo con María en la oración del Rosario nos reuniremos los días sábados a partir del 14 de noviembre a las 18.30 Hrs. antes de nuestra misa comunitaria, te esperamos.
La contemplación de María es ante todo un recordar. Conviene sin embargo entender esta palabra en el sentido bíblico de la memoria (zakar), que actualiza las obras realizadas por Dios en la historia de la salvación. La Biblia es narración de acontecimientos salvíficos, que tienen su culmen en el propio Cristo. Estos acontecimientos no son solamente un ‘ayer’; son también el ‘hoy’ de la salvación. Esta actualización se realiza en particular en la Liturgia: lo que Dios ha llevado a cabo hace siglos no concierne solamente a los testigos directos de los acontecimientos, sino que alcanza con su gracia a los hombres de cada época. Esto vale también, en cierto modo, para toda consideración piadosa de aquellos acontecimientos: «hacer memoria» de ellos en actitud de fe y amor significa abrirse a la gracia que Cristo nos ha alcanzado con sus misterios de vida, muerte y resurrección.
Por esto, mientras se reafirma con el Concilio Vaticano II que la Liturgia, como ejercicio del oficio sacerdotal de Cristo y culto público, es «la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza»,[15] también es necesario recordar que la vida espiritual « no se agota sólo con la participación en la sagrada Liturgia. El cristiano, llamado a orar en común, debe no obstante, entrar también en su interior para orar al Padre, que ve en lo escondido (cf. Mt 6, 6); más aún: según enseña el Apóstol, debe orar sin interrupción (cf. 1 Ts 5, 17) ». El Rosario, con su carácter específico, pertenece a este variado panorama de la oración ‘incesante’, y si la Liturgia, acción de Cristo y de la Iglesia, es acción salvífica por excelencia, el Rosario, en cuanto meditación sobre Cristo con María, es contemplación saludable. En efecto, penetrando, de misterio en misterio, en la vida del Redentor, hace que cuanto Él ha realizado y la Liturgia actualiza sea asimilado profundamente y forje la propia existencia.
Vaticano, 16 octubre del año 2002, inicio del vigésimo quinto de mi Pontificado.
En libertad únete en oración. Faltan muy pocos días para que comience el Mes de María y ya estamos viviendo el tiempo de nuestra Asamblea. Queremos invitarte a peregrinar esta etapa contemplando a Cristo con María en la oración del Rosario nos reuniremos los días sábados a partir del 14 de noviembre a las 18.30 Hrs. antes de nuestra misa comunitaria, te esperamos.
Acoger, Contemplar, Escuchar al corazón, Servir, Mirar con otro enfoque, Invitar…
Porque la pobreza (y la esperanza) tiene rostros, tiene historias, tiene corazones, tiene anhelos, tiene caminos de ida y vuelta, tiene un estero con escombros alrededor, tiene un plato plástico, tiene un puente, tiene mirada…., tiene barro en los zapatos y te tiene a ti.
TE INVITAMOS DEBAJO DEL PUENTE CANCHA
EL PRÓXIMO SÁBADO 07 DE NOVIEMBRE
A LAS 10:30 DE LA MAÑANA
EN LA ESQUINA DE PUENTE CANCHA CON MARINA S/N
VIÑA DEL MAR
Nos vemos allí.
Un abrazo
Obispos de Chile exhortan a legisladores a defender auténtico matrimonio
El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh) envió hoy un documento a la Cámara de Diputados en el que señaló que el matrimonio entre un hombre y una mujer es un bien para la sociedad que debe protegerse y promoverse.
En el texto titulado “Valoremos el matrimonio, un bien para Chile” que se da ante el debate en diputados de un proyecto de ley relativo a la regulación de las uniones de hecho entre personas de distinto sexo, los prelados piden una atenta reflexión “con serenidad y libertad” sin dejarse llevar por presiones de algunos sectores.
Seguidamente los obispos cuestionan: “¿por qué dar un estatuto jurídico especial a quienes, pudiendo casarse, prefieren no hacerlo? Aparece ciertamente una contradicción establecer una ley para resolver posibles problemas patrimoniales y de herencia que ya tienen solución segura y clara en las normas actualmente existentes que regulan el matrimonio, como puede comprobarse en la amplia legislación sobre esta materia. Hay también otras normas que permiten regular las relaciones entre personas, incluyendo la disolución de las mismas”.
Continuando con el cuestionamiento al polémico proyecto de ley, los prelados interrogan, “respetando la libertad de las personas” si es que acaso “¿no correspondería más bien alentar a los jóvenes a casarse? ¿Por qué no promover que aquellos que han optado por una convivencia regularicen su situación viviendo en matrimonio?“
“Desde otro punto de vista, ¿por qué elegir en medio de un tiempo electoral intenso, inmediatamente antes del receso parlamentario, sin la necesaria serenidad para un debate de ideas maduro, votar apresuradamente asuntos que interesan a toda la sociedad, en una materia que es, por su naturaleza, compleja y de consecuencias muy importantes para los ciudadanos del presente y del futuro?”, prosiguen.
Tras señalar que no pueden “permanecer indiferentes ante una legislación que, de esta manera, disminuye el valor y el sentido del matrimonio como unión permanente entre un hombre y una mujer, que contribuye al bien de la sociedad y no sólo se ocupa de intereses privados de los que lo contraen”.
Por ello solicitan a los legisladores que no se dejen “llevar por apresuramientos muy peligrosos. A quienes son cristianos les invitamos fraternalmente a reflexionar las enseñanzas sobre los valores de una sociedad fundada en el Evangelio y a ponderar las dolorosas consecuencias sociales y personales que puede provocar el debilitamiento de la institución del matrimonio”.
Finalmente piden a la “Virgen del Carmen, Reina y Patrona de Chile, para que con su cuidado maternal proteja a las familias de nuestra Patria y cuide la calidad de nuestra convivencia social”.
El Rosario, precisamente a partir de la experiencia de María, es una oración marcadamente contemplativa. Sin esta dimensión, se desnaturalizaría, como subrayó Pablo VI: «Sin contemplación, el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en mecánica repetición de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: “Cuando oréis, no seáis charlatanes como los paganos, que creen ser escuchados en virtud de su locuacidad” (Mt 6, 7). Por su naturaleza el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso, que favorezca en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza.
Es necesario detenernos en este profundo pensamiento de Pablo VI para poner de relieve algunas dimensiones del Rosario que definen mejor su carácter de contemplación cristológica.
Vaticano, 16 octubre del año 2002, inicio del vigésimo quinto de mi Pontificado.
En libertad únete en oración. Faltan muy pocos días para que comience el Mes de María y ya estamos viviendo el tiempo de nuestra Asamblea. Queremos invitarte a peregrinar esta etapa contemplando a Cristo con María en la oración del Rosario nos reuniremos los días sábados a partir del 14 de noviembre a las 18.30 Hrs. antes de nuestra misa comunitaria,
María vive mirando a Cristo y tiene en cuenta cada una de sus palabras: « Guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón » (Lc 2, 19; cf. 2, 51). Los recuerdos de Jesús, impresos en su alma, la han acompañado en todo momento, llevándola a recorrer con el pensamiento los distintos episodios de su vida junto al Hijo. Han sido aquellos recuerdos los que han constituido, en cierto sentido, el ‘rosario’ que Ella ha recitado constantemente en los días de su vida terrenal.
Y también ahora, entre los cantos de alegría de la Jerusalén celestial, permanecen intactos los motivos de su acción de gracias y su alabanza. Ellos inspiran su materna solicitud hacia la Iglesia peregrina, en la que sigue desarrollando la trama de su ‘papel’ de evangelizadora. María propone continuamente a los creyentes los ‘misterios’ de su Hijo, con el deseo de que sean contemplados, para que puedan derramar toda su fuerza salvadora. Cuando recita el Rosario, la comunidad cristiana está en sintonía con el recuerdo y con la mirada de María.
Vaticano, 16 octubre del año 2002, inicio del vigésimo quinto de mi Pontificado.
Hermanos de la Comunidad de Vida Cristiana de Valparaíso:
Estamos llamados a reunirnos en discernimiento el sábado 28 de noviembre, para ello necesitamos de la presencia y disponibilidad de mente y corazón de cada uno de ustedes, esto con el fin de hacer cada día más sentido de cuerpo, trabajando en conjunto por una CVX-V más formada e informada.
Queremos que este año cada miembro logre sentir lo importante que es para este movimiento, que cada opinión y oración cuentan, es por eso que nos gustaría encontrarnos con más rostros, que la labor importante que cada uno hace, se haga fruto al finalizar este año. Re-encantémonos una vez más, teniendo la convicción de que cada gesto, medio y carisma, es para la mayor gloria de nuestro Señor.
Participantes de la Asamblea
a) Dos delegados por cada comunidad particular de la CVX adultos, jóvenes y secundarios. Uno será el coordinador y el otro un miembro de ella, elegido como asambleísta.
b) El cuerpo de Guías.
c) Los miembros del Consejo de Servicio.
d) Personas que el Consejo invite sólo con derecho a voz.
Espíritu
En la Asamblea se procederá con espíritu de discernimiento buscando amplios consensos. Todos los miembros de la Asamblea se sentirán responsables del bien de toda la Comunidad Regional, Nacional y Mundial, lo que nos recuerda cada día que esta CVX es de todos y para todos.
“La vida ha sido dada al hombre para cooperar con Dios, para realizar su plan; la muerte es el complemento de esa colaboración, pues es la entrega de todos nuestros poderes en manos del Creador. Que cada día sea como la preparación de mi muerte, entregándome minuto a minuto a la obra de cooperación que Dios me pide, cumpliendo mi misión, la que Dios espera de mí, la que no puedo hacer sino yo.” (San Alberto Hurtado)
La contemplación de Cristo tiene en María su modelo insuperable. El rostro del Hijo le pertenece de un modo especial. Ha sido en su vientre donde se ha formado, tomando también de Ella una semejanza humana que evoca una intimidad espiritual ciertamente más grande aún. Nadie se ha dedicado con la asiduidad de María a la contemplación del rostro de Cristo. Los ojos de su corazón se concentran de algún modo en Él ya en la Anunciación, cuando lo concibe por obra del Espíritu Santo; en los meses sucesivos empieza a sentir su presencia y a imaginar sus rasgos. Cuando por fin lo da a luz en Belén, sus ojos se vuelven también tiernamente sobre el rostro del Hijo, cuando lo «envolvió en pañales y le acostó en un pesebre» (Lc 2, 7).
Desde entonces su mirada, siempre llena de adoración y asombro, no se apartará jamás de Él. Será a veces una mirada interrogadora, como en el episodio de su extravío en el templo: « Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? » (Lc 2, 48); será en todo caso una mirada penetrante, capaz de leer en lo íntimo de Jesús, hasta percibir sus sentimientos escondidos y presentir sus decisiones, como en Caná (cf. Jn 2, 5); otras veces será una mirada dolorida, sobre todo bajo la cruz, donde todavía será, en cierto sentido, la mirada de la ‘parturienta’, ya que María no se limitará a compartir la pasión y la muerte del Unigénito, sino que acogerá al nuevo hijo en el discípulo predilecto confiado a Ella (cf. Jn 19, 26-27); en la mañana de Pascua será una mirada radiante por la alegría de la resurrección y, por fin, una mirada ardorosa por la efusión del Espíritu en el día de Pentecostés (cf. Hch 1, 14).
Vaticano, 16 octubre del año 2002, inicio del vigésimo quinto de mi Pontificado.
«Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol» (Mt 17, 2). La escena evangélica de la transfiguración de Cristo, en la que los tres apóstoles Pedro, Santiago y Juan aparecen como extasiados por la belleza del Redentor, puede ser considerada como icono de la contemplación cristiana. Fijar los ojos en el rostro de Cristo, descubrir su misterio en el camino ordinario y doloroso de su humanidad, hasta percibir su fulgor divino manifestado definitivamente en el Resucitado glorificado a la derecha del Padre, es la tarea de todos los discípulos de Cristo; por lo tanto, es también la nuestra. Contemplando este rostro nos disponemos a acoger el misterio de la vida trinitaria, para experimentar de nuevo el amor del Padre y gozar de la alegría del Espíritu Santo. Se realiza así también en nosotros la palabra de san Pablo:«Reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más: así es como actúa el Señor, que es Espíritu» (2 Co 3, 18).
Vaticano, 16 octubre del año 2002, inicio del vigésimo quinto de mi Pontificado.
Jesús es citado diciendo que es mejor que nos saquemos un ojo, si éste nos escandaliza. Es una forma gráfica de la cultura judía, de decirnos que debemos estar atentos a las ocasiones de pecar y de las que se conocen como pasiones predominantes. Cuál es mi principal falla? A veces, la ayuda de un amigo cercano o de un miembro de la familia, puede facilitarnos detectar nuestras debilidades. Algunos fallamos por falta de control, otros por demasiado control, al hacer miserable la vida de los demás exagerando el orden y la limpieza.En cierta forma, ése es el ojo que te escandaliza: cuando no puedes soportar la vista de un cenicero lleno de colillas.
Jesús nos dice: “Pon atención a tus fallas”. Puede ser el ojo lujurioso, envidioso o crítico; o la mano cruel o codiciosa; o la lengua cáustica o engañosa. Puede ser el amor al dinero; puede ser nuestra sexualidad. Jesús nos dice que nos conozcamos, en nuestras debilidades y nuestras fortalezas. No somos iguales entre nosotros.
Fuente: http://sacredspace.ie/es/
Coloquio
Imaginando a Jesús nuestro Señor delante y puesto en cruz, hacer un coloquio; cómo de Criador es venido a hacerse hombre, y de vida eterna a muerte temporal, y así a morir por mis pecados. Otro tanto, mirando a mí mismo, lo que he hecho por Christo, lo que hago por Jesús, lo que debo hacer por Jesús; y así viéndole tal, y así colgado en la cruz, discurrir por lo que se ofresciere.El coloquio se hace propiamente hablando, así como un amigo habla a otro, o un siervo a su Señor; quándo pidiendo alguna gracia, quándo culpándose por algún mal hecho, cuándo comunicando sus cosas, y queriendo consejo en ellas; y terminar con un Padre Nuestro.
Esta es una invitación enviada por el padre Pablo Romero SJ para el encuentro apostólico de universitarios donde van a estar, miembros de CVX, ignacianos del Techo para Chile, de Parroquias Jesuitas, de la UAH y en general hombres y mujeres que sienten que parte de su camino tiene que ver con el camino ignaciano.
Se trata de renovar nuestro deseo de servir y más aún de sentirnos parte de una caravana de gente que se ha sentido durante siglos invitados a servir en las fronteras sociales, culturales y religiosas de este mundo.
El Papa Benedicto XVI dio a la congregación Jesuita una misión: Ir a las fronteras de la fe para promover y completar la formación espiritual de la gente. Se espera una respuesta y en este encuentro se atenderá a esta llamada.
Anímense unos a otros. Confirmen al mail promerosj@gmail.com su interés y posibilidades de ir.
No te pierdas este encuentro, puedes compartir esta invitación desde nuestroevento en Facebook
Este filme, que relata la conmovedora historia de amor entre un chico con Síndrome de Down y una compañera de trabajo es, sin duda, para algunos un tema inquietante.
Es un tema incómodo, nada más cierto, pero para nada intocable. Sobre todo cuando el acercamiento a la realidad de la vida de una persona con discapacidad está abordado con tanta altura como en Yo, también, una cinta emocionante que decidió evitar lo cursi en favor de un guión estupendo.
La película está dirigida por los debutantes Álvaro Pastor y Antonio Naharro, y sus protagonistas principales son Pablo Pineda, un chico con Síndrome de Down que además ostenta verdadero talento actoral –la prueba es que ganó la «Concha de Plata» del último Festival de San Sebastián– y Lola Dueñas, actriz de trayectoria que también izó un galardón en el mismo festival, en este caso como «mejor actriz».
Daniel, el personaje de Pineda, pasa a trabajar en la administración pública tras convertirse en el primer europeo con Síndrome de Down que obtiene un título universitario. En la oficina donde cumple con sus tareas conoce a la extraña Laura (Lola), una compañera de trabajo que le ofrece su afecto, hasta que Daniel se enamora de ella y los sentimientos de ambos terminan confundiéndolo todo.
Sin pretender ser «un canto a la vida» ni mostrar demasiada moraleja, Yo, también indaga en un asunto incómodo y que pocas veces llega al cine con tanto fundamento. Ojala podamos verla por estos lados.
“Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad…” (Mateo 5,10)
JUAN OGILVIE SJ, nació en Escocia el año 1579. Estudió en Alemania, donde ingresó en la Compañia de Jesús en 1599. Más tarde se trasladó a Francia, donde fue ordenado sacerdote en Paris en 1613. Regresó a Escocia, disfrazado de oficial escocés visitaba a los católicos de casa en casa y confortaba en las cárceles a los presos por Cristo. Defendió con vigor la Iglesia católica, motivo por el cual fue procesado y torturado;Al fin declaró: Salvaré mi vida solamente si puedo salvarla sin ser forzado a perder a Dios. No pudiendo conservar ambas cosas, pierdo voluntariamente el bien menor, por conservar el mayor. Fue sentenciado a morir como traidor. Los verdugos le ofrecieron la libertad si renegaba de la fe. Murió ahorcado el 10 de marzo de 1615, en Glasgow.. “Amantísimo y prudentísimo Padre, después de Cristo y de los santos del cielo, el más dulce amor de mi corazón. Terribles son los suplicios, atroces las torturas. A tu caritativa Paternidad toca el rogar por mí para que muera por el invencible Jesús generosísimamente. Que Cristo por largo tiempo te conserve experto capitán de sus escogidos legionarios para la defensa de la Iglesia.”
( Carta de Juan Ogilvie al Prepósito General P. Claudio Acquaviva)
Dios de misericordia,
que en el mártir san Juan Ogilvie
demostraste la fuerza que da el Espíritu Santo;
haz que crezca el número de hombres
que vivan en la Compañía de Jesús bajo la bandera de la Cruz,
sirviendo a la Iglesia y a la humanidad, con valentía y entrega.
A toda la Comunidad de Vida Cristiana en Valparaíso:
Queremos agradecerles las muchas muestras de cariño, cercanía y la participación a nuestros compañeros de CVX jovenes de Valparaíso y a los voluntarios del Hogar de Cristo. Estuvieron muy presentes en cada momento del sábado de trabajo. Con toda sinceridad, gracias… Muchas gracias, por medio de esta experiencia nos ayudan a aportar con un granito de arena y a hacer este viaje “interior” hacia la verdadera solidaridad.
SAN ALBERTO HURTADO, “Cristo vaga por nuestras calles en la persona de tantos pobres dolientes, enfermos, desalojados de su mísero conventillo. Cristo, acurrucado bajo los puentes en la persona de tantos niños. ¡Cristo no tiene hogar! ¿No queremos dárselo nosotros? “Lo que hagan al menor de los pequeños, a Mí lo hacen”, ha dicho Jesús”. * “Último mensaje a los amigos del Hogar de Cristo”. Carta dictada en la Clínica de la Universidad Católica, cuatro días antes de morir, en agosto de 1952.
Recuerden nos juntamos el sábado 24 a las 10.00 de la mañana en Puente Cancha con Avda. Marina. Esto es sólo el comienzo, los esperamos con muchas ganas y mucha ilusión!!!!
Damián De Veuster nació en Enero 3, 1840, en Bélgica, y murió en abril 15, 1889, con el cuerpo y el rostro desfigurado por la lepra. Declarado beato por Pope John Paul II un santo por Pope Benedict XVI, la cifra sigue siendo un tema de esta pregunta misionero sobre el radicalismo de su entrega.
Publicado a Hawai, Damián abandona el puerto de Bremen, Alemania, en 1863. Distribuir su imagen a la familia, a sabiendas de que nunca iba a revisar, y sólo lleva una pequeña cruz, la única compañera de su vida misionera. Entrega tu vida a Dios y la causa misionera está comenzando en el momento de la salida definitiva, para nunca volver. La misión es siempre un camino de no retorno. Incautados por el amor de Jesús, el misionero vive completamente por el Reino. Cuando, en 1873, Mons. Maigret pide misioneros y muestra su preocupación por el dolor y la miseria y el abandono de que fueron los leprosos en la isla de Molokai, Damián es el primero en ofrecerse a paso en esa isla “maldita”. La lepra en esa época era un verdadero terror para todos.
¿Quién no infectar a una parte de la sociedad y fue totalmente separados. Leprosos que la zona se vieron obligados a buscar Molokai y viven como animales, hasta la muerte. Damián llega a la isla en mayo 10, 1873. Un gran grupo de leprosos se acerca y no duda en dar la mano a cada uno. Desde el principio, se convierte en la única esperanza de los pobres. Les ama y se identifica con ellos. Se empieza siempre sus discursos con las palabras: “Nosotros los leprosos”. No sabemos que más adelante, esto será cierto para él también. Ayuda a organizar la comunidad de leprosos y de garantizarles una vida mejor.
Este tema está dedicado al amor sin límites. Compartir la vida de los excluidos, no para luchar para vivir como animales. La dedicación es la solidaridad misionera. Matrices y leprosos abandonados, los leprosos con tus amigos.
“Sé que voy a un perpetuo destierro, y que tarde o temprano me contagiaré de la lepra. Pero ningún sacrificio es demasiado grande si se hace por Cristo”. -Padre Damián-
Sugerencias, preguntas, comentarios a los textos publicados envíalos al contacto, infocvxvalpo@gmail.com. Gracias por detenerte en este sitio y dejar entrar la gracia de Dios a tu corazón. ¡A la Mayor Gloria de Dios!
Oración de San Ignacio de Loyola
Toma, Señor y recibe
toda mi libertad,
mi memoria, mi entendimiento
y toda mi voluntad;
todo mi ser y mi poseer.
Tú me lo diste,
a ti Señor, lo torno;
todo es tuyo,
dispón según tu voluntad.
Dame, solamente tu amor y gracia,
que esto me basta.
Amén.