El próximo miércoles comienza la Cuaresma, el tiempo en que se nos guía hacia la conmemoración de la Pasión y Resurrección de Jesús. Él nos dijo: “Toma tu cruz y sígueme” (Marcos 8:34; Lucas 9:23). No se trata de que la busquemos en distintos lugares. Tarde o temprano el Señor nos entrega una cruz, y nuestro papel es reconocerla. Para cada cual, suceden situaciones diferentes. Nuestros misterios dolorosos serán diferentes para cada persona. Quizás será el encuentro con un amigo, un amante o un enemigo. Podrá ser una enfermedad o un triunfo. Procuremos ver nuestra vida con los ojos de la Fe, en la confianza que Dios, en su Providencia, podrá rescatar el bien desde los sucesos más imprevistos y terribles
Lucas 6: 17, 21
Jesús bajó con ellos y se detuvo en un lugar llano. Había allí un grupo impresionante de discípulos suyos y una cantidad de gente procedente de toda Judea y de Jerusalén y también de la costa de Tiro y de Sidón. Él, entonces, levantó los ojos hacia sus discípulos y les dijo: “Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Felices ustedes, los que lloran, porque reirán.”
