Madre Teresa de Calcuta… …el consuelo de Cristo en los más necesitados

“Sigue viva en mi memoria su diminuta figura, doblada por una existencia transcurrida al servicio de los más pobres entre los pobres, pero siempre cargada de una inagotable energía ínterior: la energía del amor de Cristo”. (Juan Pablo II).


TeresaBlogSu secreto para sacar las fuerzas necesarias para hacer tanto bien: la oración y la contemplación silenciosa de Jesucristo. Ella misma decía: “El fruto del silencio es la oración; el fruto de la oración es la fe; el fruto de la fe es el amor; el fruto del amor es el servicio; y el fruto del servicio es la paz”. Es decir, contemplación y acción, evangelización y promoción humana.

“Teresa de Calcuta fue realmente madre. Madre de los pobres, madre de los niños. Madre de tantas muchachas y de tantos jóvenes que la tuvieron como guía espiritual y compartieron su misión” (S.S. Juan Pablo II, 20 de Octubre de 2003)

Solía decir: “Si oís que una mujer no quiere tener a su hijo y desea abortar, tratad de convencerla de que me traiga a ese niño. Yo lo amaré, viendo en él el signo del amor de Dios”.

Fallecimiento: 05 de Septiembre de 1997. Calcuta, India
Proceso: Fue declarada venerable el 20 de Diciembre de 2002 por Juan Pablo II.
Fue beatificada el 19 de Octubre de 2003 por Juan Pablo II.

Oración a Beata Madre Teresa de Calcuta:
Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

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