Te Deum Ecuménico, en Valparaíso

Sobre la campaña electoral, los desafíos ante el Bicentenario y las situaciones que hemos vivido como país se refirió en su Homilía para el Te Deum Ecuménico, el Obispo de Valparaíso, Monseñor Gonzalo Duarte, que por sexto año consecutivo contó con la presencia de pastores, pastoras y representantes de diversas Iglesias y Comunidades Cristianas hermanas.

Mons. Gonzalo Duarte, inició su Homilía agradeciendo por quienes nacieron en Chile y también por quienes han llegado hasta nuestro país para hacer aquí su segunda patria. Además, agradeció especialmente por las madres de Chile “las mamás casadas y las solteras, por haber aceptado en su corazón y en sus entrañas el don maravilloso de los hijos, muchas veces en medio de grandes pobrezas y sufrimientos,  contribuyendo así en forma eminente al engrandecimiento de la Nación. Debemos, también agradecer al Señor por tantas mujeres que, sin haber engendrado, han sido verdaderamente madres de miles de niños y niñitas. Pienso en las mujeres consagradas, en las “nanas”, en las profesoras y maestras y en tantas otras mujeres que han dado su vida y su cariño por quienes, sin serlo según la carne, han cuidado y educado con amor como a hijos e hijas”.

Elecciones En su homilía Mons. Duarte reiteró la altísima dignidad de la función política en orden al desarrollo y el bienestar de la Nación, ante las elecciones presidenciales y parlamentarias de fin de año. “Queremos, también, felicitar y agradecer a quienes desean ponerse al servicio de los ciudadanos formando parte del Gobierno y el Parlamento”

Además, recordó la Declaración del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile, “Amistad Cívica en Tiempo Electoral”, (1° de septiembre 2009) “Deseamos vivamente que la función política “recupere plenamente su confiabilidad ante la ciudadanía” y recordamos lo que el Papa nos dice: “El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores y agentes políticos que sientan fuertemente en su conciencia la llamada al bien común”

Respecto a los casi tres meses que quedan de campaña electoral señaló que “queremos recordar que “los actores políticos están a tiempo para regalar al país una campaña serena, en que la “amistad cívica” entre ellos y con nuestro pueblo emerja como antídoto contra la no-cultura de la descalificación que busca instalarse en el debate público. No hay peor derrota electoral que la ofensa a la dignidad de las personas”.

Desafíos del Bicentenario Al iniciar el año del Bicentenario de Chile, señaló que “es el momento de crear, como Comunidad Nacional, un proyecto solidario que cumpla las condiciones que el Cardenal Silva Henríquez nos señalaba en “El Alma de Chile”: en que se dé “el primado de la libertad sobre toda forma de opresión……el primado del orden jurídico sobre toda forma de arbitrariedad……el primado de la fe sobre toda forma de idolatría”.

Mons. Duarte, recordó que la propuesta de nuestra Iglesia para este bicentenario está encarnada en un lema que es, a la vez, un proyecto: “Chile, una mesa para todos”.

“Queremos invitar y ayudar a que en Chile se multipliquen las mesas de encuentro, de diálogo, de discusión fraterna. Mesas para compartir el pan y la palabra, los proyectos y los bienes. Mesas de esperanza y mesas del bicentenario donde juntos nos amistemos para generar nuestro futuro. Mesas donde todos puedan tener pan, respeto y alegría. Queremos hacer un esfuerzo serio, perseverante e incisivo para que no haya en Chile mesas de segunda clase ni personas excluidas de la mesa”.

“Para esto se requiere amar la justicia y hacer justicia el amor. Se requiere vivir con amor y con verdad. “Sin verdad, dice el Papa Benedicto, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad”  (“Cáritas in Veritate” N° 3).

“La proximidad del Bicentenario “es tiempo oportuno para recuperar lo mejor de nuestras tradiciones republicanas: aquellos grandes valores que constituyen nuestra identidad”. “Entre estos valores son imprescindibles el apoyo a la familia y el respeto a la vida desde la concepción, pasando por todas las etapas del desarrollo, hasta la muerte natural; la superación de la miseria y del desempleo; el desarrollo económico y humano que contribuya a una mayor equidad social y a la generación de fuentes de trabajo estables; el acceso a una educación libre, integral y de calidad, sobre todo para los pobres; políticas de salud publica que honren la dignidad de las personas y la superación de los gravísimos problemas producidos por la droga” (“Amistad Cívica en Tiempo Electoral”, Declaración del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile, 1° de septiembre 2009, N° 9).

Situaciones difíciles y dolorosas También recordó los difíciles momentos que hemos vivido como país, la grave crisis económica que ha conmovido al mundo entero como numerosos hechos de violencia. “Es cierto que en Chile estábamos mejor preparados para esta situación inesperada gracias a la prudencia de nuestros gobernantes. Sin embargo la experiencia ha sido dura para nuestra región, en la que hemos llegado a índices de cesantía altamente preocupantes”.

“También hemos sido impactados por numerosos hechos de violencia e inhumanidad que nos han confundido y herido. Los delitos de abuso sexual y prostitución de menores acontecidos en nuestra zona han sido horribles. El asesinato brutal de la pequeña Francisca Silva, de sólo cinco años, permanece como una herida abierta en el corazón de los chilenos. El problema de la delincuencia, el alcohol y la droga son un desafío gigantesco para todos e índices alarmantes de la fragilidad de la familia en Chile, de la crisis de la educación y de la incoherencia de muchas leyes penales”.

La Palabra de Jesús El Obispo de Valparaíso, recordó que en el Evangelio que se proclamó, Jesús al invitarnos a tener “hambre y sed de justicia” nos llama por supuesto a jugarnos por que cada hermano y hermana tenga el respeto a su dignidad de persona y todo lo necesario para una vida plenamente humana. Pero nos invita a mucho más: a vivir cada uno de nosotros como hijos e hijas muy amados de Dios, en el amor y respeto a su Voluntad, en santidad y justicia verdaderas capaces de transformar la sociedad.

“Al invitarnos Jesús a “trabajar por la paz” no nos llama solamente a superar los conflictos, sino a jugarnos, en el día y día y en los grandes momentos, por la verdad, la justicia, el amor, la libertad y el perdón”.

Mons. Duarte, finalizó su Homilía recordando que el 18 de septiembre es una fiesta hermosa por muchos motivos. Pero uno de los más importantes es porque éste es un día de gran alegría y fraternidad entre chilenos y chilenas. “Es una de las fechas del año en que nos sentimos todos partes de una misma y gran familia  y en que olvidamos lo que nos divide”.

Fuente: http://www.obispadodevalparaiso.cl

Anuncios

Acerca de cvxvalparaiso

La Comunidad de Vida Cristiana (CVX) es una asociación de laicos, católicos, hombres, mujeres, adultos y jóvenes, que desean vivir plenamente sus vidas (a nivel personal, familiar, profesional, y social) inmersos en la realidad del mundo de hoy. Y que quieren seguir más de cerca a Jesucristo y dar testimonio de su Buena Noticia, comprometidos con toda la humanidad, trabajando con fuerza en la construcción de un mundo más justo y más humano. “Nuestra Comunidad está formada por cristianos hombres y mujeres, adultos y jóvenes, de todas las condiciones sociales que desean seguir más de cerca a Jesucristo y trabajar con El en la construcción del Reino, y que han reconocido en la Comunidad de Vida Cristiana su particular vocación en la Iglesia. Nuestro propósito es llegar a ser cristianos comprometidos, dando testimonio en la Iglesia y en la sociedad de los valores humanos y evangélicos esenciales para la dignidad de la persona, el bienestar de la familia y la integridad de la creación. Con particular urgencia sentimos la necesidad de trabajar por la justicia con una opción preferencial por los pobres y un estilo de vida sencillo que exprese nuestra libertad y nuestra solidaridad con ellos. Para preparar más eficazmente a nuestros miem­bros para el testimonio y el servicio apostólico, especial­mente en los ambientes cotidianos, reunimos en comunidad a personas que sienten una necesidad más apremiante de unir su vida humana en todas sus dimensiones con la plenitud de su fe cristiana según nuestro carisma. Como respuesta a la llamada que Cristo nos hace, tratamos de realizar esta unidad de vida desde dentro del mundo en que vivimos”. (Nuestro Carisma Nº 4, Principios Generales de la Comunidad de Vida Cristiana) La CVX, Comunidad de Vida Cristiana, está presente en 60 países de todo el mundo. Y en Chile tenemos 273 comunidades repartidas en Antofagasta, La Serena, Valparaíso, Santiago, Linares, Chillán, Concepción, Osorno, Puerto Montt y Punta Arenas, donde participan activamente 2472 personas entre estudiantes secundarios, jóvenes y adultos, que conforman las tres ramas de la CVX. La fuente de la CVX es la espiritualidad ignaciana, una espiritualidad que se funda en la experiencia de San Ignacio de Loyola, y que es transmitida particularmente a través de los Ejercicios Espirituales.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s