¿quién es el más importante?

Jesus_Ninhos

En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: “El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante”.

¿Qué me estás diciendo, Señor?

Lucas 9: 46-48


Incorporando a niños en su grupo, y compartiendo su tiempo con ellos, Jesús actuaba contra la cultura y la religión de su país. Los niños, aunque amados e importantes, no encontrarían un profesor de religión que les enseñara. Jesús es Aquél para todos, y la mejor forma de demostrarlo era dar su tiempo a los niños, contra la recomendación de sus discípulos.

Para ser cristianos, tenemos que regresar a la actitud del niño frente a la realidad: estupor ante lo que se le muestra, y sentido de gratuidad y gratitud. Antes que la acción, la oración.
Los pequeños y sencillos podrán comprender el amor entre el Padre y el Hijo. Dios se acerca a ellos:

Para ser cristianos, tenemos que regresar a la actitud del niño frente a la realidad: estupor ante lo que se le muestra, y sentido de gratuidad y gratitud.

Los pequeños y sencillos podrán comprender el amor entre el Padre y el Hijo. Dios se acerca a ellos.

¿Qué pasará con millones de niños que no conocen y no creen en el Evangelio?

La tarea esta en la “Gran Misión Continental”

Todos en la Iglesia estamos llamados a un estado permanente de misión, y por lo tanto, no tiene un término fijo sino que se prolonga en el tiempo; porque debemos hacer diálogo con el mundo en que vivimos, buscando interlocutores más que destinatarios, para compartir la experiencia de fe en el Señor Jesucristo; porque su objetivo es ofrecer, compartir y dar la Vida -Cristo, Vida del hombre, vida del mundo- tanto a las personas como a la misma sociedad; porque estamos llamados a vivir una vocación profética como CVX, el profeta ve con los ojos de Dios, escucha con sus oídos lo que Dios oye, siente con el corazón de Dios, el profeta discierne, decide y actúa, movido por el Espíritu… y el profeta habla la palabra de Dios… el Señor es el que abre nuestras bocas, para que podamos expresar lo que hemos hecho, aprendido y enseñado, es el mismo Señor que nos inspira con su fuego para contagiar la grandeza de la esperanza en Dios que vivimos como cristianos, miembros de CVX.

Ya hemos empezado… ” Contento, Señor contento” por que gracias al Espiritú estamos construyendo un país más humano desde nuestra comunidad… estamos en el contexto del Bicentenario de la Independencia nacional en que se favorece una especie de refundación del país en los valores más sólidos de nuestra tradición así como de nuestra herencia religiosa y cultural.

“El más pequeño de vosotros es el más importante”. Ser generosos con el que trabaja al lado tuyo, dar un abrazo a quien se siente solo, regalar una sonrisa a quien está triste, acompañar a quien está enfermo…

Lo que el mundo moderno espera para reconocer a Cristo, es ver la vida de Cristo reproducida en nuestras vidas. (San Alberto hurtado)

He aquí nuestra misión. Gritar por el mundo entero el amor que Dios nos ha tenido, el amor de Cristo hasta la sangre, la ternura maternal del Corazón de María. (San Alberto hurtado)

PLEGARIA DE LA MISIÓN CONTINENTAL

Quédate con nosotros, Señor,

acompáñanos, aunque no siempre

hayamos sabido reconocerte.

Tú eres la Luz en nuestros corazones,

y nos das tu ardor con la certeza de la Pascua.

Tú nos confortas en la fracción del pan,

para anunciar a nuestros hermanos

que en verdad Tú has resucitado

y nos has dado la misión de ser testigos

de tu victoria.

Quédate con nosotros, Señor,

Tú eres la Verdad misma,

eres el revelador del Padre,

ilumina Tú nuestras mentes con tu Palabra;

ayúdanos a sentir la belleza

de creer en ti.

Tú que eres la Vida,

quédate en nuestros hogares

para que caminen unidos,

y en ellos nazca la vida humana generosamente;

quédate, Jesús, con nuestros niños

y convoca a nuestros jóvenes

para construir contigo el mundo nuevo.

Quédate, Señor, con aquellos

a quienes en nuestras sociedades

se les niega justicia y libertad;

quédate con los pobres y humildes,

con los ancianos y enfermos.

Fortalece nuestra fe de discípulos

siempre atentos a tu voz de Buen Pastor.

Envíanos como tus alegres misioneros,

para que nuestros pueblos,

en ti adoren al Padre, por el Espíritu Santo.

A María, tu Madre y nuestra Madre,

Señora de Guadalupe, Mujer vestida de Sol,

confiamos el Pueblo de Dios peregrino

en este inicio del tercer milenio cristiano.

Amén.

(Tomado del magisterio de Benedicto XVI en Aparecida)

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