Ultimos testimonios de jesuitas en Haití

Dos días después del peor terremoto de la historia del continente americano, el mal estado de las carreteras, la falta de combustible, el reguero de cadáveres y el pillaje motivado por la desesperación de los supervivientes, convierten en una misión prácticamente inviable el reparto de la poca ayuda que consigue entrar en la isla. Nuestro equipo del SJRM- Dominicana nos traslada sus primeras impresiones a su llegada a Puerto Príncipe.

15/01/2010 – “Todavía no hemos llegado a los lugares más afectados y lo que hemos visto ya es desastroso. Muchos muertos, muchos de los cuales están colocándolos en fosas comunes. Muchos otros todavía están bajo los escombros. La ayuda de maquinarias para el rescate de personas no se ve. Hemos visto mucha gente en pequeños campamentos al aire libre, cubierto con sábanas. Se necesitan tiendas de campaña urgentemente. El agua se necesita ya… Se necesitan instalaciones sanitarias móviles. Los hospitales están abarrotados sin medicina y escasos de personal. Por suerte no está lloviendo, roguemos para que no caiga la lluvia…”. (Mario Serrano)

Mario Serrano SJ es el Director del Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes (SJRM) en República Dominicana, socio local de Entreculturas. Ayer, él y otros cuatro compañeros atravesaron la frontera para llegar hasta Puerto Príncipe y ver con sus propios ojos la magnitud de la catástrofe, así como para detectar las necesidades más urgentes de la población.

“Durante nuestro recorrido hacia Puerto Príncipe se empezaba a ver la magnitud de lo que estaba ocurriendo en Haití. Miles de personas deambulando por las calles buscando sus familiares, huyendo de los escombros, angustiados, con miedo. Durante nuestra estancia sentimos dos réplicas, la tierra se movía con fuerte intensidad y la gente corría como un éxodo masivo por alejarse del riesgo a ser víctimas mortales. El pueblo intentaba huir desesperado, clamaba a Dios misericordia, se arrodillaba, alzaba sus manos y lloraban.

Mientras más nos acercábamos al centro de la ciudad la situación era más caótica: todo destruido, cientos de muertos amontonados en las calles (observábamos cadáveres en la aceras), los hospitales abarrotados de persona; se confundían los heridos y los muertos; personas atrapadas debajo de los escombros pidiendo auxilio, mientras familiares y amigos les consolaban y acompañaban, les cuidaban del sol. No había equipos y maquinarias para el rescate. Solo esperar que llegaran. Durante nuestro trayecto, de cinco horas, solo vimos una pala mecánica y una greda.

Los cadáveres en las calles, la gente bajos los escombros (hombres, mujeres, niños, niñas) esperando ayuda, esta realidad se repetía y repetía mientras seguíamos nuestro recorrido, cada vez con más crudeza. La cárcel pública está devastada totalmente y los cadáveres arrumbados en la acera; vimos edificios de instituciones internacionales como la ONU y otros organismos totalmente destruidos. Las personas se quedaron sin casas, la mayoría están en las calles.

En horas de la mañana del día 14 de enero nos encontramos a las 7 de la mañana con una frontera desolada en la que no se observaba ningún equipo de socorro y ayuda para pasar hacia la ciudad de Puerto Príncipe. Se puede percibir el paso masivo de la prensa nacional e internacional para dar seguimiento los acontecimientos que se están viviendo en el país.

La realidad en la ciudad de Puerto Príncipe es de tragedia, devastación, impotencia y miedo. Es imposible salir de ahí sin que el corazón se desborde en llanto”. (Vladimir Cruz y Jacinto Sención, miembros del equipo en Puerto Príncipe)

Por otra parte, el resto del equipo de SJRM en Dominicana está gestionando el acopio de alimentos no perecederos, agua embotellada, mantas y tiendas de campaña a través de tres puntos de recogida en Santo Domingo, Santiago y Dajabón.

El trabajo de Entreculturas en Haití

“Antes de este terremoto, Haití ya vivía en una constante emergencia. Las condiciones son de extrema pobreza en todo el país”, afirma Olga Regueira, trabajadora de Entreculturas en Haití.

Consciente de esta realidad, el objetivo de Entreculturas desde hace años es impulsar la educación de las zonas más deprimidas del país caribeño como estrategia de lucha contra la pobreza. Para ello, trabaja mano a mano con el Servicio Jesuita a Refugiados y con Fe y Alegría, sus principales socios locales sobre el terreno.

Desgraciadamente, no es la primera emergencia en la que interviene Entreculturas en Haití. La primera fue en 2004 y la última, sin ir más lejos, en 2008, cuando los ciclones y las fuertes lluvias provocaron graves inundaciones y miles de víctimas.

Ante esta tragedia, Entreculturas se ha volcado en un primer momento en la ayuda humanitaria, a través del equipo del SJRM. En los próximos meses, la implicación será necesaria en el proceso de reconstrucción y, durante años, seguiremos apoyando para contribuir al desarrollo real de este país tan empobrecido y tan castigado por la naturaleza.

En la TV nacional más informaciones sobre lascuentas bancarias para donaciones

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s