Terremoto en Chile: reconstruir la vida

El lunes 15 de marzo recibimos una invitación para construir mediaguas en la comuna de Placilla (VI Región). En más de una oportunidad habíamos asistido con alegría a este trabajo, teníamos experiencia en ello…No obstante, esta sería una experiencia absolutamente nueva para nosotros.

Tan pronto recibimos el llamado a servir, nuestra respuesta no se hizo esperar, y en cinco días nos organizamos en cuatro cuadrillas “porteñas”, formadas en su mayoría por los Jóvenes de nuestra CVX Valparaíso y algunos de nuestros amigos. Así de rápido fuimos consiguiéndonos martillos, palas, chuzos, carpas, sacos de dormir, comida e incluso movilización hasta la U. Católica, desde donde partimos a junto a otras 19 cuadrillas a construir 120 mediaguas entre el 19 y 21 de marzo.


Correr toda esa semana para conseguirnos las cosas fue el primer signo que me permitió vivir la magnitud de la tragedia y la urgencia de una solución que depende de nuestras acciones. Ya no estábamos simplemente juntando comida y organizando eventos desde nuestras casas, ahora éramos parte de la “reconstrucción” y, ojo con esto, este verbo marca y le da el tinte a este fin de semana: levantar estas mediaguas no provocaba la alegría que otras veces habíamos compartido con quienes la recibían como la oportunidad de surgir y dejar sus campamentos; ahora estábamos reconstruyéndoles a quienes tenían una vivienda quizá de mucha mejor calidad, pero por sobretodo, una casa construida con su esfuerzo y llena de recuerdos, que nosotros fuimos botando al remover los escombros de lo que quedó de ella después del terremoto.

Finalmente, quiero compartir una imagen que me emocionó muchísimo, tanto que no la fotografié y sólo la tengo en mi corazón: a media noche y mitad del viaje, nuestro bus se detiene en una bencinera y nos bajamos a comer algo. Una fila enorme comienza a estacionarse: son varios camiones militares que llevan las mediaguas y veintidós buses con  mil doscientos voluntarios. Cada camión con una gran bandera chilena y un cartel que dice: “Chile ayuda a Chile”. En una estación de bencina, en mitad de la carretera y a medianoche…Dios se nos manifiesta en cada uno de esto miles de jóvenes y adultos que desinteresadamente dejan familias, trabajos, estudios y “carretes” para entregarse ese fin de semana. ¡Qué mejor muestra de esperanza, de amor y de entrega! Cómo no íbamos a enamorarnos y sentir que todo esto significa también reconstruir la vida, una reconstrucción del espíritu de nuestra sociedad.


Sólo queda agradecer a los cevequianos que, rápidamente ante nuestra solicitud de ayuda, nos aportaron con herramientas, con comida y sobretodo, con sus oraciones. Con su preocupación y aportes no sólo  pudieron facilitarnos el viaje, también ayudaron a la gente de Placilla y durante Semana Santa a la comunidad de San Nicolás (VIII Región). Les damos las gracias y les pedimos que no dejen de ayudarnos, pues esto no ha terminado

Macarena Salvo Cruces. Comunidad Alún de Jovenes – CVX en Valparaíso


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