Mes: noviembre 2010

Las virtudes y cualidades de la Virgen María

Que la Virgen María haya sido saludada por el ángel Gabriel como “llena de gracias”, es suficiente para adivinar la dimensión de sus perfecciones. En efecto, La escogida de Dios, por la eternidad, para proponerle que aceptara ser la Madre de Su divino Hijo, nuestro Redentor, no podía estar sino dotada de todas las cualidades naturales y sobrenaturales, y por consiguiente de todas las virtudes.

Por eso, por medio de la aplicación anticipada de los méritos de la Redención, la Virgen María fue preservada, desde su concepción, del pecado original. Ese privilegio –inaudito y único- Dios lo quiso para Aquella en quien su Verbo debía encarnarse, “cuando llegó la hora de la plenitud de los tiempos”. María nació con la perfección de los dones naturales en todos los sentidos dados por el Creador a su criatura antes de la caída de Adán.

A sus dones naturales debemos agregarle las gracias del cielo! Y como en Ella ninguna debilidad personal debida al pecado original, ni incluso ningún pecado venial, han podido dificultar la recepción de la gracia de Dios,   esos dones, en toda  plenitud, van a irradiar su cuerpo, su alma y su espíritu hasta “llenarla de gracias”.

Llena de gracias” pero libre, María ha debido, como toda criatura, practicar las virtudes morales y teologales

Sin embargo, María  permanece libre como Adán y Eva en el Paraíso y el “Sí” que le da a Gabriel, el mensajero de Dios, durante la Anunciación fue un “Sí” perfectamente libre, elegido y voluntario. Dios le propuso y María habría podido decir no… Pero ella dijo “Sí” , el sí de una obediencia absoluta (“que se haga según tu palabra”) ahí donde Eva, por desobediencia provocó la caída del género humano…

Así, “llena de gracias” pero libre, María debió, como toda criatura, ejercer las virtudes morales (es decir, naturales) y las virtudes teologales (es decir, sobrenaturales) (1) para caminar fielmente por la ruta que Dios le proponía y  mantenerse, costara lo que costara, en esa fidelidad, a pesar de las inmensas pruebas que la llevarían hasta la crucificción de su propio Hijo en el Calvario…

Es, entonces, por vitud personal, en una elección libremente aceptada, que María dijo sí hasta el final de su vocación. En ese sentido, la Virgen María es, para cada uno de nosotros que queremos responder fielmente al llamado de Dios, un modelo a imitar.  Ya que existe un plan de amor de Dios para cada uno de sus hijos… Y María, ella misma mejor que nadie puede ayudarnos a responder con un “sí” a ese plan de amor de Dios.

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(1) Hay que distinguir las virtudes cardinales –o las virtudes naturales  que son 4: fortaleza, prudencia, templanza y justicia- de las virtudes teologales o sobrenaturales que nos han sido infundidas por la gracia de Dios: la fe, la esperanza y la caridad.

Fuente: http://www.mariedenazareth.com

Algo para pensar y orar en esta semana

De Mello contrasta su Dios del Juicio con el que él llama Dios de las Bienvenidas. Todavía puedo recordarlo, describiendo a Dios excitado como un niño, porque tú vas a venir a rezar:

Dios tiene todos esos ángeles con trompetas doradas. Están preparándose para darte la bienvenida. Dios posee esta infinita alfombra roja: desenróllenla, dice a otro grupo de ángeles”. Y de Mello termina desafiando a su audiencia: “Uds. piensan que mis imágenes son tontas e infantiles. Les digo que son mucho, mucho más verdaderas que las imágenes que Uds. puedan tener, especialmente si Uds. tienen en la parte de atrás de la cabeza una percepción de un Dios distante, aburrido y malhumorado”.

Tal vez, incluso después de años de estudios teológicos, pueden surgir todavía en nuestras imaginaciones falsos retratos de Dios, de manera que nosotros también nos volvemos falsos. Nos ponemos máscaras de oración. Hacemos nuestros deberes religiosos. Intentamos regatear con este jefe o aplacar a este juez. Hemos olvidado que el Señor disfruta con la gente. En un lenguaje más ordinario, Dios está encantado de vernos.
Así, prepárense con paciencia. Pero recuerden el verdadero Dios de amor al cual Uds. vienen. Entonces, al menos algunos días, esos diez minutos de Pausa Diaría pueden fluir natural y fácilmente, y lo más importante de todo, los fortalecen para una vida de amor.
Michael Paul Gallagher, Letters on Prayer, pág.5