¡Feliz Pascua!

Puede la luz surgir de la más completa oscuridad?  Muchas mujeres claman, desde su desolación, por “los desaparecidos” – sus esposos y sus hijos – quienes han sido violentamente arrancados de sus lados para siempre. “La muerte y los infiernos del abandono y la negligencia caen sobre hombres y mujeres, los agotan, los desollan y los convierten en nada” (Rowan Williams, Open to Jugement, pag. 70). Pero en este Domingo de Resurrección, las mujeres que habían esperado en esa oscuridad espantosa, han visto una luz amaneciendo. “Cuando todavía estaba oscuro” (Juan 20:1), en efecto, cuando María Magdalena llegó al sepulcro, donde habían dejao el cuerpo de Jesús. En seguida, el discípulo amado, que había estado con las mujeres al lado de la Cruz, recibió la primera luz de su Fe al contemplar la tumba vacía: “”El vió y creyó”(v.8), aunque no había visto a nadie. Y luego María, en esa maravillosa escena en el jardín, es llamada por su nombre: “María!” (v.15) – y ahí está Jesús, frente a ella, vivo, resucitado, Aquél por quien su corazón anhelaba.

Y todo ha cambiado. Para nosotros, también se nos ofrece esta Fe transformadora de la Pascua de Resurrección. “Señor, Tú estas presente y vivo. Tú eres El Que Vive, aquí, frente a mí, en mi corazón, en la oscuridad y en la luz de mi vida. Jesús, ruego por el amanecer de la esperanza de la Resurrección, en mi vida y en los corazones y anhelos de tantas y tantos que claman hacia Tí”. Esta oración, esta Fe que amanece, puede cambiarlo todo. http://sacredspace.ie/es/

Me doy un tiempo para leer la Palabra de Dios, despacio, varias veces, dejándome estar en cualquier frase que me llame…

Juan 20:1-9

El primer día después del sábado, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio que la piedra que cerraba la entrada del sepulcro había sido removida. Fue corriendo en busca de Simón Pedro y del otro discípulo a quien Jesús amaba y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Pedro y el otro discípulo salieron para el sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Como se inclinara, vio los lienzos tumbados, pero no entró. Pedro llegó detrás, entró en el sepulcro y vio también los lienzos tumbados. El sudario con que le habían cubierto la cabeza no se había caído como los lienzos, sino que se mantenía enrollado en su lugar. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero, vio y creyó. Pues no habían entendido todavía la Escritura: Él había de resucitar de entre los muertos!

¿Qué me estás diciendo, Señor?

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Acerca de cvxvalparaiso

La Comunidad de Vida Cristiana (CVX) es una asociación de laicos, católicos, hombres, mujeres, adultos y jóvenes, que desean vivir plenamente sus vidas (a nivel personal, familiar, profesional, y social) inmersos en la realidad del mundo de hoy. Y que quieren seguir más de cerca a Jesucristo y dar testimonio de su Buena Noticia, comprometidos con toda la humanidad, trabajando con fuerza en la construcción de un mundo más justo y más humano. “Nuestra Comunidad está formada por cristianos hombres y mujeres, adultos y jóvenes, de todas las condiciones sociales que desean seguir más de cerca a Jesucristo y trabajar con El en la construcción del Reino, y que han reconocido en la Comunidad de Vida Cristiana su particular vocación en la Iglesia. Nuestro propósito es llegar a ser cristianos comprometidos, dando testimonio en la Iglesia y en la sociedad de los valores humanos y evangélicos esenciales para la dignidad de la persona, el bienestar de la familia y la integridad de la creación. Con particular urgencia sentimos la necesidad de trabajar por la justicia con una opción preferencial por los pobres y un estilo de vida sencillo que exprese nuestra libertad y nuestra solidaridad con ellos. Para preparar más eficazmente a nuestros miem­bros para el testimonio y el servicio apostólico, especial­mente en los ambientes cotidianos, reunimos en comunidad a personas que sienten una necesidad más apremiante de unir su vida humana en todas sus dimensiones con la plenitud de su fe cristiana según nuestro carisma. Como respuesta a la llamada que Cristo nos hace, tratamos de realizar esta unidad de vida desde dentro del mundo en que vivimos”. (Nuestro Carisma Nº 4, Principios Generales de la Comunidad de Vida Cristiana) La CVX, Comunidad de Vida Cristiana, está presente en 60 países de todo el mundo. Y en Chile tenemos 273 comunidades repartidas en Antofagasta, La Serena, Valparaíso, Santiago, Linares, Chillán, Concepción, Osorno, Puerto Montt y Punta Arenas, donde participan activamente 2472 personas entre estudiantes secundarios, jóvenes y adultos, que conforman las tres ramas de la CVX. La fuente de la CVX es la espiritualidad ignaciana, una espiritualidad que se funda en la experiencia de San Ignacio de Loyola, y que es transmitida particularmente a través de los Ejercicios Espirituales.
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