Queridos amigos y amigas de CVX

Cuando culmina el mes de la solidaridad, como Consejo Nacional, ante la complejidad de los asuntos que los movimientos sociales revelan, hacemos un llamado a todos los miembros de CVX a discernir con seriedad la parte que a cada uno y comunitariamente nos toca en el aporte a la  solución de estos conflictos.  Recomendamos  una lectura espiritual de nuestros Principios y Normas Generales.  Allí encontraremos criterios desde nuestra identidad (la de “los que deseamos seguir más de cerca a Jesús”)para responder como CVX a los desafíos del presente.

El debate que se ha instalado tiene amplio consenso en cuanto al fondo de sus reivindicaciones, pero lamentablemente no se ha llegado al mismo acuerdo a la hora de plantear el modo de abordarlas.

Como comunidad debemos acoger con generosidad, respeto y afecto las distintas posiciones de nuestros compañeros de camino, pero que eso no nos impida formarnos una opinión discernida sobre los diferentes temas. Deseamos convertirnos en instrumento de diálogo genuino, es decir, manifestando con claridad y ponderación lo que pensamos, dando así testimonio de una comunidad en búsqueda de un camino común a partir de nuestra diversidad, que lejos de ser un obstáculo es riqueza para todos

Llama la atención, al mirar los acontecimientos, que en los argumentos de las partes en debate y de quienes opinan  se ha silenciado toda referencia a Dios. Creemos que en esto tenemos una gran tarea como testigos en el mundo de un Dios que anima como suyo todo movimiento humano que tienda a la mayor dignificación de las personas, especialmente de aquellas que han sido más golpeadas por los efectos de la injusticia que deseamos erradicar.
Como CVX queremos llegar a ser comunidades proféticas. Esto nos conduce a tener una palabra y una acción que sea portavoz de lo que el Señor quiere decir y quiere que hagamos.

¿Qué ve Dios en todo lo que está pasando? … jóvenes que marchan con alegría, propuestas radicales de temas específicos y generales, planes gubernamentales que si bien avanzan en el asunto en cuestión, no satisfacen las demandas. Gobernantes y congresistas con declaraciones encontradas. Elementos violentistas que  tiñen las protestas, civiles y carabineros heridos, familias marchando en paz y  otros destruyendo  la propiedad privada y bienes públicos. Difícil entendimiento entre la sociedad civil y sus instituciones democráticas. Ya se ha perdido la primera vida humana. Mucha gente involucrada, algunos con la esperanza de un cambio mayor, otros con menos optimismo. Jóvenes que exponen su vida en huelgas de hambre por la causa que consideran justa. … ¿qué más llegará a la mirada de Dios?

Dios está atento a lo que se plantea. ¿Qué oirá Dios de nosotros?. Por cierto llegan a sus oídos las consignas y las peticiones, los cacerolazos y las sirenas, los cantos y los gritos, el llanto de madres y padres de víctimas de la violencia. Acusaciones mutuas de no ceder y de ser causante de los desbordes. ¿qué más llegará a los atentos oídos del Señor? … ¿Qué debemos hacer si prestamos oído a lo que nos pide el Señor?

Estamos propiciando la participación seria y responsable en acciones de incidencia socio política ignaciana. Puede ser este el momento de aplicar este método, según tiempos lugares y personas. Para una región la causa justa puede ser la situación del pueblo Mapuche; para otra, puede ser más relevante la educación; para otra los migrantes, o las adicciones, o el medio ambiente, o el aislamiento de las regiones extremas … Si cada una de nuestras comunidades se esforzara por asumir estas y otras causas, beneficiaríamos a la comunidad más grande que es Chile, dándole gloria a Dios curando las heridas que impiden que el Cuerpo de Cristo sea reconocible por todos en sus diferentes miembros.

Unidos en la diversidad, siempre movilizados con el evangelio, luchando por las causas de justicia, dejémonos guiar por nuestro patrono el padre Hurtado y preguntémonos con seriedad y claridad: ¿qué haría Cristo en mi lugar? … ¿A qué me puede estar  llamando el Señor a mí en medio de este agitado momento?, … ¿qué quiere que haga en mi región, con los míos?. Y con eso presente salir a comunicarlo con pasión y fuerza, con la energía que nos impulsa el profetismo al que nos sentimos llamados para hablar y actuar en nombre de Dios. Que ese sea nuestro aporte.   Se ha dejado de lado en la discusión a la Iglesia y a Dios. Nuestra contribución como  cevequianos ha de ser  inspirada en El, en su misión: nuestra misión.

Consejo Ejecutivo Nacional
CVX – Chile
31 de agosto de 2011

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