Mes: abril 2012

Alfarero

Tú me has hecho, Señor, Tú el alfarero
de mi greda salobre y mi sequía.
Siento el trabajo de tus dedos, siento
rodar el barro, y tu suspiro escucho
aquí mismo, en los ojos, en el alma,
dentro del corazón, en cada dedo
de los pies; me vas naciendo. Aún
Tú me modelas; nunca
dejes de estar haciéndome, alfarero
de mi altura de sueños, de los días
que vendrán volanderos a mi frente.
Artífice de ayer, de mis raíces,
con tu barro celeste de hace siglos,
creador de mi hoy, hazme mañana.
¡Qué gozo estarse siempre entre tus manos!

Valentín Arteaga

Resurrección es tenerte cerca

Porque la soledad, el miedo o el cansancio llegan cuando quieren y como quieren. Llegan sin preguntar. Unas veces despacito, poquito a poco, como la puerta que se abre lentamente para que también despacio se vaya metiendo el frío del desánimo por el cuerpo. Otras veces llegan de golpe; la soledad, el miedo o el cansancio, entran como elefante en cacharrería y me tumban, me hunden. Hasta ahí he llegado.
Por eso es tan importante tenerte cerca. Poder hablar, compartir, llorar, mirar y sentirte cerca. Porque me escuchas con increíble paciencia. Nunca te excusas para responder, siempre tienes tiempo, nunca tienes prisa. Antes leías aquellas tristonas cartas, ahora skype, el móvil o el mail ponen en directo lo que a veces son historias repetidas, los problemas de siempre, aunque yo me esfuerce porque suenen nuevos. Pero lo mejor son los cafés. Un paseo y un café, lo más parecido a un trocito de cielo, aquí en la tierra.
 La amistad es el sacramento de Jesús resucitado. La amistad nos sumerge en una realidad más profunda, más densa y más santa. No es ya mi vida limitada, estrecha, es la vida compartida. La amistad nos llena de una luz que no ciega, transparenta.  Ya no más oscuridad sino verdad y confianza. La amistad rompe el gran maleficio, nunca más solo. Gracias por estar cerca.
José Ignacio García Jiménez, S.J.

Domingo de Resurrección, Juan 20:1-9

El primer día después del sábado, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio que la piedra que cerraba la entrada del sepulcro había sido removida. Fue corriendo en busca de Simón Pedro y del otro discípulo a quien Jesús amaba y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Pedro y el otro discípulo salieron para el sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Como se inclinara, vio los lienzos tumbados, pero no entró. Pedro llegó detrás, entró en el sepulcro y vio también los lienzos tumbados. El sudario con que le habían cubierto la cabeza no se había caído como los lienzos, sino que se mantenía enrollado en su lugar. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero, vio y creyó. Pues no habían entendido todavía la Escritura: Él había de resucitar de entre los muertos!

LA PALABRA DE DIOS

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Mateo 27: 57-66

Siendo ya tarde, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús. Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús, y el gobernador ordenó que se lo entregaran. José tomó entonces el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia y lo colocó en el sepulcro nuevo que se había hecho excavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra sobre la entrada del sepulcro y se fue. Mientras tanto, María Magdalena y la otra María estaban allí, sentadas frente al sepulcro.

Al día siguiente (el día después de la Preparación de la Pascua), los jefes de los sacerdotes y los fariseos se presentaron a Pilato y le dijeron: “Señor, nos hemos acordado que ese mentiroso dijo cuando aún vivía: “Después de tres días resucitaré”. Ordena, pues, que sea asegurado el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Este sería un engaño más perjudicial que el primero”. Pilato les respondió: “Ahí tienen una guardia. Vayan ustedes y tomen todas las precauciones que crean convenientes”. Ellos, pues, fueron al sepulcro y lo aseguraron. Sellaron la piedra que cerraba la entrada y pusieron guardia.

JUEVES SANTO 2012 – Noche de Pasión

Queridos, hoy es Jueves Santo y en CVX nos disponemos a vivirlo intensamente. Estamos unidos algunos a la distancia siempre en comunidad.

Estas invitado en libertad… si estas en la región de Valparaíso… SEMANA SANTA – CVX EN VALPARAISO (JUEVES SANTO ) desde las 20.00 hs. MISA EN EL TEMPLO JESUITA (Eusebio Lillo 447/Valparaiso) 21.00 hs. ADORACION AL SANTISIMO te esperamos….

¡pasan tantas cosas este Jueves Santo!

LA CENA: Hoy hay una cena. Posiblemente la cena más importante de toda la historia de la humanidad. Una cena querida por Jesús, deseada, buscada. Una cena de Pascua para compartir con sus amigos los últimos momentos de su vida. Una cena donde, desde la consciencia de que ya todo se acababa, decirles lo más importante de estos años juntos. Es, sin duda, el primer acto de esta NOCHE DE PASIÓN.

HUERTO DE GETSEMANÍ: Es el escenario donde se desarrolla el segundo acto de esta NOCHE DE PASIÓN. Posiblemente, el lugar donde se dirime uno de los momentos de mayor tensión y trascendencia. Jesús, en los momentos de mayor dramatismo y dificultad de su vida, se pone en oración. Y pide compañía. Y no se la dan. Tiene que comprobar como aquellos amigos a los que tanto amaba empiezan a dispersarse y no dan la talla. Experimenta una soledad humana de dolor incalculable. Pero esto también le permite “gozar” de un momento de TOTAL INTIMIDAD con su Padre. Jesús llora. Jesús sufre. Jesús tiene miedo. Jesús es tentado a abandonar. Jesús se encuentra de frente con la consecuencia más brutal del camino que había elegido tiempo atrás. Y toma su última decisión: PERMANECER, CONFIAR Y HACER LA VOLUNTAD DE DIOS.

JUDAS: Es uno de los personajes del día. Judas fue elegido por Jesús y era uno de sus amigos más cercanos. Jesús y Judas se querían. Pero Judas se enredó. Posiblemente depositó en Jesús esperanzas que se vieron frustradas. No acabó de entender el camino elegido por su Maestro. No acabó de comprender el AMOR. Seguramente entre unos y otros le fueron convenciendo de que aquel Maestro suyo se estaba equivocando. Nos podía haber pasado a cualquiera. Judas tomó una decisión pero creo que no era consciente de que eso suponía una TRAICIÓN. Se equivocó, simplemente. Pero JUDAS NO SUPO VOLVER A JESÚS. Decidió sucumbir a su enredo en lugar de afrontar los hechos desde la amistad y el amor que le unían al maestro. No se consideró digno del perdón.

PEDRO: Fue en las manos de Pedro en quien Jesús confió el liderazgo de aquel grupo. Era uno de sus amigos más cercanos y más amados. Uno de los más difíciles, uno de los más testarudos y cerrados. Pedro se creía capaz ya de todo al lado de Jesús. Pensaba posiblemente que era mejor o más fuertes que otros. Pedro SE CREÍA LIBRE. Y Pedro tuvo que experimentar en sus carnes lo que provoca el miedo y el desconcierto. Él, el líder, el fuerte, el que siempre decía la última palabra en el grupo… Él, precisamente Él, negó conocer a Jesús. Miedo a morir. Miedo a sufrir. Y esa experiencia posiblemente le configuró de manera determinante. Pedro, LA CONTRARIO QUE JUDAS, sí volvió a Jesús.

Toda la Iglesia celebra hoy QUE JESÚS NOS AMA, NOS AMA HASTA EL EXTREMO. La Iglesia celebra hoy QUE JESÚS NOS DEJÓ LA EUCARISTÍA como vía privilegiada de encuentro con Él, alimento imprescindible de nuestra fe. La Iglesia celebra hoy QUE HAY PERSONAS QUE TOMAN OPCIÓN DE SERVIR y dedican su vida en exclusiva a ello: los sacerdotes. La Iglesia celebra hoy QUE JESÚS NOS LLAMA A AMARNOS, A AMAR A TODOS. QUE ESE ES EL MANDAMIENTO PRINCIPAL. QUE AMANDO SE PUEDE CAMBIAR EL MUNDO. Él así lo hizo. ( Texto: Santi Casanova)

Un abrazo fraterno

Lunes 2 abril, La Palabra de Dios

Juan 12:1-11

Seis días antes de la Pascua fue Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Allí lo invitaron a una cena. Marta servía y Lázaro estaba entre los invitados. María, pues, tomó una libra de un perfume muy caro, hecho de nardo puro, le ungió los pies a Jesús y luego se los secó con sus cabellos, mientras la casa se llenaba del olor del perfume. Judas Iscariote, el discípulo que iba a entregar a Jesús, dijo: «Ese perfume se podría haber vendido en trescientas monedas de plata para ayudar a los pobres». En realidad no le importaban los pobres, sino que era un ladrón, y como estaba encargado de la bolsa común, se llevaba lo que echaban en ella. Pero Jesús dijo: «Déjala, pues lo tenía reservado para el día de mi entierro. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre». Muchos judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por ver a Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Entonces los jefes de los sacerdotes pensaron en dar muerte también a Lázaro, pues por su causa muchos judíos se alejaban de ellos y creían en Jesús.

El día de hoy celebramos el Domingo de Ramos:

la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén unos días antes de su crucifixión… Jesús es recibido por el pueblo, no como un hombre cualquiera, sino como profeta y rey… aclamándole… y alfombrando su camino con mantos, palmas y ramos… la ciudad está repleta, pues han venido de todas partes a celebrar la Pascua… todos hablan de Jesús, el que resucitó a Lázaro, que también está allí dando testimonio del Nazareno…

No sé si alguna vez te habrás preguntado… pero qué pensaban esas personas que estaban allí, cuando Jesús entró en Jerusalén… imagino, porque los Evangelios no nos cuentan sobre eso, que pasarían muchas ideas por las mentes de los hombres…

Unos le aclamarían de corazón… tal vez le seguían hace tiempo… de seguro le habían escuchado predicar o hasta habían presenciado alguno de sus milagros… creían en Él… no tenían conciencia de quién era, pero sabían en lo profundo de su ser que Jesús era alguien especial… que Dios estaba de su lado…

Otros, probablemente los más, se acercaban con curiosidad… habían escuchado rumores, pero ya sabes, la gente siempre exagera y no se puede creer todo lo que se escucha… de todas formas, toda esta bulla contagia el alma y enciende los sentidos… y gritan y aclaman y mañana ya no se acordarán… son los mismos que dentro de unos días, también se dejarán encender por los fariseos y ante Pilato volverán a gritar… está vez pidiendo que sea crucificado…

Están los Doce… han compartido los últimos tres años de sus vidas con Jesús y le aman, de verdad le aman… han caminado con Él, comido con Él, hasta han hecho milagros y expulsado demonios en su Nombre… Él les ha revelado lo que sucederá en esta Pascua… pero no entienden eso de que «tiene que padecer»… y ahora, entrando entre aclamaciones junto a Jesús, brilla en sus rostros la esperanza de un reinado terrenal… ya se encargará Jesús de traerlos nuevamente a la realidad en los días que faltan antes de que sea apresado… pero ahora sueñan y ríen y se alegran de estar allí…

Los fariseos rabian de la envidia y de celos… como pueden aclamar a este que tantas veces ha retado su autoridad… que les ha puesto en ridículo cuando han tratado de tenderle una trampa… y que ni siquiera respeta el sábado sanando enfermos y liberando cautivos de Satanás…!!! Ahora, con la historia de la resurrección de Lázaro, será mucho más grande su fama… hay que hacer algo… pronto… hay que darle muerte, ya está decidido…

Y está María, su Madre… camina con ellos… y sonríe… pero su sonrisa no expresa felicidad… y bajará la cabeza alguna vez… y hasta limpiará alguna lágrima de su rostro… Jesús y ella se mirarán… y sin palabras se confortarán mutuamente… y sus labios volverán a dibujar una sonrisa… ella sí sabe… ella sí ha entendido… y sabe lo que está comenzando… ésta es la Hora de su Hijo… y sufre… pero tiene que ser fuerte… por Él…

Imagino a Jesús sobre el borrico, pasando entre las gentes, sintiendo sus miradas y mirando sus corazones… sabiendo que unos días más tarde daría su vida por ellos… y por nosotros………

Hoy comienza la Semana Santa… que esta semana sea una de especial recogimiento, meditando sobre los acontecimientos que sucedieron aquella otra semana en Jerusalén… y al Amor conmensurable de Dios, que le movió a entregar su vida para que vivamos nosotros en Él…