Atentado contra una iglesia en Pakistán deja 81 muertos

El Papa invita a orar por la paz y líderes de diversas religiones condenan la masacre

pakistan

Un doble atentado suicida perpetrado este domingo ante la iglesia anglicana de Todos los Santos de Peshawa, la capital de la provincia paquistaní de Khyber Pakhtunkhwa, ha causado 81 personas fallecidas, entre ellas 7 niños, y casi 150 heridos.

Informado del grave atentado, el Papa Francisco exhortó a la oración y a seguir vías de paz, al concluir su visita a Cagliari, durante el último encuentro con los jóvenes.

 “Hoy en Pakistán, por una elección equivocada, de odio, de guerra, se ha realizado un atentado”, dijo.

“Este camino no funciona, no sirve. Sólo el camino de la paz es el que construye un mundo mejor. Pero si no lo hacéis vosotros, no lo hará otro, ¿eh? Este es el problema, y esta es la pregunta que os dejo: ‘¿Estoy dispuesto, estoy dispuesta a coger un camino para construir un mundo mejor?’. Sólo eso. Y recemos un Padrenuestro por todas estas personas que han muerto en este atentado en Pakistán…”.

Y pidió “que la Virgen nos ayude siempre a trabajar por un mundo mejor, para tomar el camino de la construcción, el camino de la paz, nunca el camino de la destrucción y de la guerra”.

El ataque se realizó al final del oficio dominical. El gobierno provincial ha declarado tres días de luto.

Las autoridades nacionales han expresado una fuerte condena. Para el premier Nawaz Sharif, los terroristas no tienen religión.

“Atacar a los inocentes –se lee en su comunicado- es contrario a los preceptos del Islam y de todas las religiones”.

Paul Bhatti, presidente de la Alianza pakistaní de las minorías, habló de “fuerzas extranjeras” tras la masacre, y ha pedido al gobierno que dé más protección a las minorías religiosas.

El nuncio apostólico de Pakistán, monseñor Edgar Peña Parra, declaró a Radio Vaticano: “Nos sentimos dolidos de comprobar una vez más los ataques contra nuestra comunidad cristiana. La iglesia no es católica, pero es muy cercana a la nuestra. Esto no indica nada, porque son cristianos y formamos parte de la misma minoría. Por tanto una vez más verificamos que nuestra Iglesia cristiana sufre en Pakistán.

El nuncio se unió al Papa “que, una vez más, ha hecho un llamamiento a rezar por la paz en el mundo” y pidió “una atención a nuestra Iglesia de Pakistán que –como muchas otras- sufre todos los días estos problemas, esta discriminación, estos ataques”.

“Creo que, como el Santo Padre ha insistido, la paz en el mundo es hoy más necesaria que nunca –añadió-. Vemos lo que ha sucedido aquí, el ataque de ayer también en Kenya, vemos la situación en Siria,… Hoy es más necesario que nunca rezar por la paz en el mundo”.

Condena de líderes religiosos

El presidente de los obispos católicos habló de un gesto “vergonzoso y cobarde”. Monseñor Coutts pidió “una oración especial” por las víctimas y sus familias y lanzó un llamamiento a los cristianos “a la calma y a la paz”.

El líder musulmán expresó cercanía “ a nuestros hermanos y hermanas cristianas”.

En varias ciudades del país se celebraron manifestaciones de protesta contra la masacre, reivindicada por un grupo islamista.

La comunidad cristiana está todavía en estado de shock por la masacre. La condena fue unánime entre los líderes religiosos –católicos, protestantes y musulmanes- que rezan por las víctimas y por sus familias.

En una nota de la Conferencia Episcopal (PCBC), firmada por el presidente monseñor Joseph Coutts –arzobispo de Karachi- se expresa una firme condena “en los términos más fuertes” por lo que se definió como un “ataque hacia hombres, mujeres y niños inocentes”.

El ataque fue reivindicado por el grupo extremista Jandullah, conocido en el pasado por ataques contra la minoría chií y la muerte de nueve alpinistas extranjeros –que estaban escalando el Himalaya- el pasado junio.

Ayer por la mañana, al final del oficio dominical, dos suicidas se hicieron explotar cerca de la iglesia protestante de Todos los Santos en Kohat Gate, en Peshawar, capital de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, al norte de Pakistán.

El histórico edificio, construido en 1883, imita a las mezquitas: está orientado a La Meca y constituye un edificio simbólico en el intento de paz, armonía y convivencia pacífica entre la mayoría musulmana y la minoría cristiana.

En el momento del ataque –escogido por las escasas medidas de seguridad dispuestas por las autoridades locales a pesar de que el edificio está emplazado en la considerada “zona roja”- se encontraban en el lugar al menos 600 personas.

En su mensaje, el presidente de los obispos pakistaníes habla de un gesto “vergonzoso y cobarde” y expresa su dolor por las pérdidas de “tantas vidas inocentes” y “solidaridad” con las familias.

El prelado anuncia también la clausura de todos los institutos educativos cristianos del 23 al 25 de septiembre “en señal de luto y de protesta”.

Monseñor Coutts pide también una “especial oración” por “los que han sido martirizados y heridos”, y lanza al mismo tiempo un llamamiento a toda la comunidad cristiana para que “mantenga la calma y evite gestos violentos”.

Se dirige finalmente al Gobierno para que “tome todas las medidas necesarias para capturar a los responsables” y medidas urgentes “para proteger todos los lugares de culto de las minorías religiosas” contra los ataques que “han alcanzado proporciones alarmantes”.

El obispo de Islamabad-Rawalpindi monseñor Rufin Anthony habló de un “suceso terrible” en un país “plagado de terrorismo”.

“Las minorías viven en condiciones de inseguridad a causa de las políticas gubernamentales”, añadió el prelado, que invitó a los cristianos “a protestar de forma pacífica y a no provocar incidentes” en un momento en el que es “necesaria la máxima unidad”.

Hoy, además, los activistas de Apma –como anunció ayer Paul Bhatti a AsiaNews – celebran una imponente (pero pacífica) manifestación en Islamabad.

Maulana Tahir Ashrafi, presidente del Consejo de los ulema, expresó su duelo, afirmando su cercanía “a nuestros hermanos y hermanas cristianos”.

“Es vergonzoso que el Gobierno –añadió el líder musulmán- no consiga proteger a las minorías en Pakistán”, cuya Constitución prevé “la tutela de sus derechos”. “Pidamos –concluyó- que las minorías sean protegidas”.

De una “escena devastadora” habló el padre Chand Gill, sacerdote en Peshawar, cuya parroquia está cerca de la zona del atentado. “La ola de violencia y de terrorismo –añadió- crece imparable”.

Con más de 180 millones de habitantes (de los cuales el 97% profesa el Islam), Pakistán es la sexta nación más poblada del mundo, y es el segundo entre los países musulmanes, después de Indonesia.

Casi el 80% es musulmán sunita, mientras que los chiítas son el 30% del total. Además hay presencia hindú (1’85%), de cristianos (1’6%) y sikh (0’04%).

La violencia contra las minorías étnicas o religiosas se produce en todo el territorio nacional, en especial los cristianos son el objetivo de los fundamentalistas islámicos.

Se suceden decenas de episodios de violencia, además de ataques dirigidos contra comunidades enteras- como el de Gojra en 2009 o el de la Joseoh Colony de Lahore el pasado marzo.

También hay abusos contra personas, a menudo realizados con el pretexto de la ley de la blasfemia, que terminan por afectar a víctimas inocentes (el último caso fue el de la menor cristiana Rimsha Masih).

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