La Esperanza

iso_adv2Durante el Adviento, nos impulsa la dinámica de la esperanza. Si no tuviéramos esperanza de nada, este tiempo no tendría sentido. La esperanza original fue para que naciera un niño que traería justicia y paz al mundo, y que cerraría el abismo entre la humanidad y Dios. Pero esa gran esperanza se llena con esperanzas más pequeñas – las de todos los días, y que pueden formarnos como el pueblo de Dios.

Algunas esperanzas moldean nuestra vida de trabajo. El Mesías prometido proclamaba la justicia y misericordia del reinado de Dios. No nos importa qué trabajos realizamos, o qué posiciones alcanzamos; como pueblo esperanzado, mantenemos nuestras metas de ecuanimidad e integridad, tanto para el corto como para el largo plazo. Buscamos que nuestro trabajo importe para el bien común.

Algunas de nuestras esperanzas formarán nuestro carácter. Jesús ponía como ejemplo la esperanza que cultiva la libertad interior. Una persona esperanzada no puede vivir en ansiedad, en avaricia, necesitada por controlar todo, y enojada habitualmente.

¿Cómo visualizas la esperanza en tu vida? ¿Dónde se ha opacado?

Vinita Hampton Wright

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Cuando tú oras, no estás sola/o. Eres parte de una comunidad global…

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